Los cambios disminuyeron el ritmo. Con el partido finiquitado en los 45 primeros minutos, la segunda parte era un mero trámite. Del equipo titular sólo quedaron Henry, Deco, Touré y Oleguer. Nada más comenzar la segunda parte, en una gran jugada Eto’o – Henry que acabó fallando el camerunés cuando encaraba a Toldo, el africano cayó lesionado. Parece que sólo ha sido un tirón, pero peligra su comparecencia ante el Athletic el domingo. Rijkaard lo sustituyó por Motta y adelantó a Iniesta. Parecía que la baja de Eto’o obligaba a disminuir el ritmo, pero Messi se negó a ello y comenzó su recital de velocidad. En una de esas arrancadas, cedió la pelota a Iniesta que, magistralmente, se hizo con la pelota y batió a Toldo con maestría. Se igualaba el resultado del curso anterior ante el Bayern y el Inter comenzó a sacar jugadores del equipo Primavera. Mancini le facilitaba las cosas a los de Rijkaard.
Motta, pitidos y último gol. La entrada al campo de Motta fue recibida con pitos. Motta ha sido un jugador muy querido por la hinchada culé, pero han acabado desilusionados con el comportamiento del jugador. Salidas nocturnas, poco rendimiento y declaraciones incendiarias han ayudado a la afición a decidirse a pitar al italobrasileño. A los pocos minutos de su salida, no llegó a un buen balón de Messi a la banda derecha y el público volvió a cargar contra él. Gil Marín, uno de los dueños del Atlético de Madrid, miraba desde el palco. Para redimirse, Motta cabeceó a la perfección un córner botado desde la derecha, y la afición se reconcilió con él. Quizá haya sido el último gol como barcelonista de un jugador que apuntaba grandes cosas pero que se quedó en la fina barrera que hay entre buen jugador y crack por su mala cabeza. Gil Marín se llevará buenas referencias de él a Madrid si no cierra su fichaje esta misma noche.
Un partido para reflexionar. Demasiadas emociones fuertes en poco menos de dos horas, pero que no deben nublar la vista al aficionado culé y a Rijkaard. El Inter acudía a Barcelona sin sus jugadores titulares y la preparación del partido habrá sido nula. El Athletic de Caparrós saldrá encerrado atrás, a por el empate, y no dejará tantos espacios como el Inter. Y el público no será el mismo que el de esta noche, si el gol no llega pronto acarreará nerviosismo en las gradas y, por ende, en los jugadores. El Barça tendrá que volver a recurrir a la magia del Camp Nou para romper la defensa vasca.
Lo malo: la actitud del Inter, desgana total.
De lo malo, lo peor: la lesión de Eto’o.
Lo bueno: Giovani y Deco
De lo bueno, lo mejor: la actitud de l’Estadi. Una afición de lujo.

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