Hablaba hace unas horas de los problemas del Madrid, que no son pocos. El otro grande, con permiso del pujante Sevilla, tampoco pasa por su mejor momento. La afición culé pronto se ilusionó tras el batacazo de la Liga con los rápidos fichajes – mérito de Txiki tras ver ahora cómo se ha inflado el mercado – que, en principio, ofrecían calidad y competitividad. De lo primero no andan escasos en Can Barça, de lo segundo sí. El caso es que Abidal, Touré, Henry y Milito respondían a las necesidades de Rijkaard de fichar titulares para arreglar la temporada que será recordada como la de los 7 títulos. Hoy, 20 de agosto, la ilusión se ha ido disipando como si de una brisa se tratara. Razones hay para ello.
Si bien aún es pretemporada y lo serio está por venir (la jornada 2 es un Barcelona – Sevilla), este Barça no disipa las dudas que le persiguen desde aquella fantástica noche de París. Allí parece que murió el Barça implacable. En París comenzó a morir y en Mónaco notamos su agónico caminar hacia un destino que no estaba en el papel. Dicen los que saben que el Barça es el peor enemigo del propio Barça. Las palabras de Eto’o, el gimnasio de Ronaldinho, el sonambulismo de Motta… cosas así confirman lo dicho. No perdió el Barça los títulos por el rival, sino por su propia desidia. No estaba el Madrid galáctico, el Sevilla desperdiciaba las ocasiones para distanciarse y el Valencia nunca estuvo ahí. No obstante, dilapidó su ventaja, se dejó llevar y en la Castellana cantaron el alirón que se esperaba en Les Corts.
A día de hoy este Barça sigue jugando el mismo juego plano e indolente del año pasado. Mucho juego horizontal, mucho centrocampismo pero no muerde. No genera ocasiones de su propio juego y sólo da una cierta sensación de peligro en la velocidad de sus contras, ventaja que poco tardan en desaprovechar Xavi e Iniesta, ralentizando el juego. En el Allianz Arena pudimos ver una muestra de ello. El Bayern esperando y el Barça tocando, aburriendo, durmiendo el juego en busca de una ocasión. Y la ocasión más clara llega en un pase largo a Henry que, inexplicablemente, falla cuando estaba solo ante Kahn. Fui yo el primero que dije que Henry resolvía mejor que Eto’o, pero comienzo a replantearme mis palabras. Henry vino fuera de forma, medio lesionado y con mucho que recuperar. Finales de agosto y Henry está fuera de forma y con mucho que recuperar. No está rápido, ni fino, ni define como yo le recuerdo (aunque Cristian esté ahí para rebatirlo).
Varias son las causas de este Barça adormilado. La pareja Xavi – Iniesta no funciona, porque me da lo mismo que lo mismo me da. Son dos jugadores demasiado parecidos. El Barça necesita un 4 como Xavi o Iniesta y un interior mediapunta como Deco, Gerrard o Sneijder. Aunque, como todos sabemos, el jugador perfecto para esa posición es Deco, por todo lo que significa. La lentitud de Touré, que apenas ha mejorado desde el partido de Dundee, significa demasiada previsibilidad. Nunca se atreve a darla en largo y sólo sorprende cuando se incorpora como una mole al ataque. El mediocampo con la fórmula Touré – Xavi – Iniesta no funciona, pero gusta a Rijkaard o se deja guiar por Eusebio. El caso es que es un mediocampo débil y previsible. Como ejemplo, el Sevilla ganó ayer en el Bernabeu con 5 jugadores en el centro del campo: dos estaban en las bandas (Navas, Duda) y tenía tres hombres que cortan juego por el medio (Martí, Poulsen, Renato). El mediocampo del Barça no podría fabricar una ocasión decente con estos tres delante ni de lejos, ahora por ahora, claro.
Pero el verdadero problema está arriba. No veo a mucha gente preguntándose por qué el Barça parece más peligroso cuando Giovani, Messi o Bojan están fuera. Incluso Henry, en el partido contra el Hearts, parecía recuperado con Bojan y Giovani junto a él. Y, en cambio, Henry con Eto’o y Ronnie formando el ataque blaugrana parece un delantero del montón. ¿El problema? No hay movilidad, nadie la pide al hueco, todos al pie y por el centro. En cambio, cuando entran los jóvenes hacen a los demás buenos. Porque buscan la portería, se mueven y piden el pase largo siempre mirando hacia el arco. Es el fútbol directo que practicaba el Barça que ganó la Champions. Ejemplos: en San Siro, pelota para Ronaldinho, levanta la cabeza y ve a Giuly desmarcándose, pase magistral y definición del francés. En Stamford Bridge, salida desde atrás en jugada de tiralíneas, centro de Márquez desde la banda izquierda y remate de Eto’o: 1-2. Incluso en la final de París, después del rechace del chut de Deco, la pelota va para Belletti, que busca el desmarque de Larsson, lo ve y se va directo al área, y Larsson se la pasa. El resultado es de sobra conocido.
Este nuevo Barça de momento no garantiza eso. Al menos el Barça que apunta de titular con una delantera Ronaldinho – Eto’o – Henry/Messi. El factor sorpresa de Messi se diluye y los defensas no ahorrarán patadas si lo ven necesario. Eto’o está ausente, melancólico, recordando tiempos mejores. No recuerda en nada al camerunés que se hizo con el pichichi la temporada 05/06. Y qué decir de Ronaldinho, parece que se toma el trabajo físico más en serio, pero creo que lo suyo es más bien un problema mental, la motivación ya no es la misma. Creo que el verano que viene Ronaldinho debería salir sí o sí, haga una temporada mala o se salga. El mejor Ronaldinho posiblemente ya lo hemos visto, y si el verano que viene se puede sacar una gran tajada por él el club saldrá ganando.
En el Sardinero, ante la obligada ausencia de Bojan por el mundial que está jugando y de Dos Santos por el cupo de extracomunitarios, mi Barça saldría así:
Zambrotta – Milito – Márquez – Abidal
Touré
Iniesta – Deco
Messi – Henry – Ronaldinho
La decisión más polémica es la de Henry por Eto’o. La justifico diciendo que el primero está bajo de forma, pero el segundo está bajo a secas. Está a un gran ritmo físicamente, pero no tiene la fuerza mental que tenía antes de la lesión. Lo de Henry se puede curar jugando partidos, lo de Eto’o es más delicado, y el problema es que la suplencia posiblemente agravaría las cosas. Rijkaard seguramente saldrá con un 1-4-3-3 formado por Valdés; Zambrotta, Milito, Márquez, Abidal; Touré, Xavi, Iniesta; Messi – Eto’o – Ronaldinho. A partir del minuto 65-70, quitará a Messi y sacará a Henry. Rijkaard no quiere vérselas con Eto’o y Ronaldinho es intocable, por mucho que se hagan encuestas. El holandés sabe que Messi no se quejará y que incluso le viene bien el descanso para no perder su explosividad. Justificará la suplencia de Henry diciendo que no está para 90 minutos y todo el mundo le creerá. El problema no es el Racing, que este año pasará muchos apuros, sino el Sevilla de la jornada 2 en el Camp Nou. Habrá fiesta por los 50 años del Camp Nou y puede que el equipo pierda la concentración. Veremos.
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