Un Gámper lleno de emociones

29 08 2007
De Casaus a Puerta. Se llenaba el Camp Nou a medida que la noche le iba ganando terreno a la luz en el cielo de Barcelona. El debate sobre la conveniencia o no del partido se disipaba al ritmo que se llenaban los asientos del estadio. Era una noche de grandes emociones. Minutos antes de comenzar el partido, el once del Barça posaba con la camiseta del fallecido Antonio Puerta. Poco después, hubo un minuto de silencio dedicado exclusivamente a Puerta, minuto que precedería a otro dedicado a Casaus. El Barça había decidido sustituir la fiesta por el emotivo y respetuoso silencio hacia dos personas que, por motivos distintos, se habían ganado el aplauso y el respeto de un Camp Nou entregado. Era la noche de Casaus y Puerta.

Un Giovani estelar. Pitó el árbitro y comenzó el partido a un ritmo trepidante. La magia de la noche, el Camp Nou o la permisividad del Inter propiciaron que el Barça saliera como si se jugara la vida. Presión a la línea defensiva del Inter, que en la primera parte apenas pasó del medio campo, y un jugador arriba que tiene las virtudes que necesita el ataque barcelonista: velocidad y, sobretodo, movilidad. Como hiciera Messi dos años atrás contra la Juventus, Dos Santos debutó en el Camp Nou en el Gámper y, como hiciera el argentino, demostró que merece un puesto titular en el equipo. Tocó, combinó y siempre con la vista en el arco. Así, a los pocos minutos de juego, Dos Santos era derribado en el área rival. El árbitro no señaló penalty, cosa que sí hizo pocos minutos después cuando Chivu derribó al mismo Giovani. Ronaldinho se encargaría de transformar el penalty, celebrado con mirada al cielo. No se habían recuperado los italianos del golpe cuando Giovani, tras regatear en el área interista, fusilaba a Toldo. 2-0 y partido encarrilado gracias a un gran Dos Santos.

Touré, Xavi y… Deco. Rijkaard recapacitó tras el esperpento del Sardinero y rompió la sociedad Xavi – Iniesta para dar a Deco el timón del centro del campo. Deco fue el mejor del partido de largo. El portugués volvió a mostrar su mejor cara, con un partido espléndido: asistencias, trabajo y frivolités que revolucionaron al Camp Nou. El público coreó en numerosas ocasiones el nombre del portugués. Por desgracia, ese mismo público no es el que acude cada dos semanas al feudo barcelonista. Digo desgraciadamente porque el respetable se mostró entregado desde el minuto 1 hasta el 90, cosa que es imposible ver en partidos oficiales menos cuando Chelsea o Madrid son los visitantes. El mediocampo culé realizó un gran partido, en especial el citado Deco y un insistente Touré, que bombardeó desde lejos a Toldo hasta que acabó marcando. Gran partido del marfileño que se fue con una gran ovación. El canterano Xavi pasó a un segundo plano en el mismo momento en que Deco se hizo el amo y señor de la medular. Deco se antoja imprescindible para el Barça.

Los cambios disminuyeron el ritmo. Con el partido finiquitado en los 45 primeros minutos, la segunda parte era un mero trámite. Del equipo titular sólo quedaron Henry, Deco, Touré y Oleguer. Nada más comenzar la segunda parte, en una gran jugada Eto’o – Henry que acabó fallando el camerunés cuando encaraba a Toldo, el africano cayó lesionado. Parece que sólo ha sido un tirón, pero peligra su comparecencia ante el Athletic el domingo. Rijkaard lo sustituyó por Motta y adelantó a Iniesta. Parecía que la baja de Eto’o obligaba a disminuir el ritmo, pero Messi se negó a ello y comenzó su recital de velocidad. En una de esas arrancadas, cedió la pelota a Iniesta que, magistralmente, se hizo con la pelota y batió a Toldo con maestría. Se igualaba el resultado del curso anterior ante el Bayern y el Inter comenzó a sacar jugadores del equipo Primavera. Mancini le facilitaba las cosas a los de Rijkaard.

Motta, pitidos y último gol. La entrada al campo de Motta fue recibida con pitos. Motta ha sido un jugador muy querido por la hinchada culé, pero han acabado desilusionados con el comportamiento del jugador. Salidas nocturnas, poco rendimiento y declaraciones incendiarias han ayudado a la afición a decidirse a pitar al italobrasileño. A los pocos minutos de su salida, no llegó a un buen balón de Messi a la banda derecha y el público volvió a cargar contra él. Gil Marín, uno de los dueños del Atlético de Madrid, miraba desde el palco. Para redimirse, Motta cabeceó a la perfección un córner botado desde la derecha, y la afición se reconcilió con él. Quizá haya sido el último gol como barcelonista de un jugador que apuntaba grandes cosas pero que se quedó en la fina barrera que hay entre buen jugador y crack por su mala cabeza. Gil Marín se llevará buenas referencias de él a Madrid si no cierra su fichaje esta misma noche.

Un partido para reflexionar. Demasiadas emociones fuertes en poco menos de dos horas, pero que no deben nublar la vista al aficionado culé y a Rijkaard. El Inter acudía a Barcelona sin sus jugadores titulares y la preparación del partido habrá sido nula. El Athletic de Caparrós saldrá encerrado atrás, a por el empate, y no dejará tantos espacios como el Inter. Y el público no será el mismo que el de esta noche, si el gol no llega pronto acarreará nerviosismo en las gradas y, por ende, en los jugadores. El Barça tendrá que volver a recurrir a la magia del Camp Nou para romper la defensa vasca.

Lo malo: la actitud del Inter, desgana total.
De lo malo, lo peor: la lesión de Eto’o.
Lo bueno: Giovani y Deco
De lo bueno, lo mejor: la actitud de l’Estadi. Una afición de lujo.





No hemos aprendido nada

26 06 2007

Barça: dos semanas después. Título que se le podría aplicar a cualquier pseudo-documental o gran producción de Hollywood, intrigante como pocos, síntoma que algo no va bien, título que implica cambio pero no arreglo total. La de cosas que se pueden ver a simple vista con leer unas pocas letras.

Han cambiado cosas en ‘Can Barça’. Laporta hizo autocrítica y pidió compromiso y disciplina. También se cerró el primer gran fichaje de la temporada y el segundo más mediático de la era Laporta: Thierry Henry. El francés firmó por 4 temporadas y el Barça pagó al club londinense 24 millones de euros. Hoy será presentado Yaya Touré, ex-jugador del Mónaco y internacional con Costa de Marfil, que es un auténtico portento físico que viene a solucionar las carencias defensivas del equipo en la medular. Chivu, si el Inter no da el último empujón y se lo lleva, será oficialmente jugador del Barcelona en unos días. Abidal está ahí y la directiva baraja algún fichaje más.

Parece que las palabras de Laporta, de cambio y compromiso, han cobrado efecto y el Barça avanza a grandes pasos, como queriendo abarcar más de lo que sus brazos alcanzan. Todos podemos apreciar como la forma ha cambiado sustancialmente (y está aún en ello) y se está intentando rascar el duro fondo con las uñas para quitar las impurezas. Desidia, gimnasio y ego son palabras grabadas con fuerza en ese fondo a base de alimentarlas durante un año y querer limpiar eso en tres escasos meses resulta demasiado ambicioso. Si logran eliminarlo superficialmente el problema resurgirá tarde o temprano, por eso se trabaja a fondo en ello. Tarea ardua la que le espera al club.

Sin embargo, parece que no todo cambia. Cuando la autocrítica abundaba en la blogosfera y todos coincidíamos en los pecados capitales de este equipo, recaemos en otro sólo dos semanas después: prepotencia. El fichaje de Henry ha borrado esa crítica constructiva del escenario blaugrana para volver a instalar la prepotencia en Les Corts. De nada sirve haber perdido 5 títulos esta temporada, algunos de forma más que bochornosa. Quince días después parece que hemos vuelto un año atrás, al Barça de les 7 Copes, al equipo que se paseará por España y Europa, al nuevo Dream Team.

Y ésto no lo digo sólo por los comentarios leídos en Internet o por la prensa triunfalista culé. Estoy especialmente indignado por leer después del fichaje de ‘Tití’ comentarios hacia Rijkaard pidiéndole que jueguen los cuatro cracks juntos. Es decir, pedimos un 4-2-4 después de criticar duramente el 4-3-3 (versión Iniesta – Deco – Xavi) por su fragilidad en el mediocampo. Es como apagar el fuego con fuego. Es intentar repetir los errores del pasado y los errores del Madrid galáctico, de jugar por decreto y de no luchar por la posición. Es la vuelta al gimnasio de Ronaldinho, la tranquilidad absoluta y la prepotencia absurda de querer jugar hoy con un esquema de hace 40 años.

En el fútbol de hoy, con la creciente imposición del 4-4-1-1 o del 4-5-1 es ridículo combatir esos esquemas con un 4-2-4. No logras nada en ataque (un 4-5-1 es normalmente un 4-2-3-1) porque no tienes fuerza en la creación y sufres en la defensa porque te ves desbordado en el centro del campo (5 contra 2 si es un 4-5-1 puro o 4 contra 2 si cuentas con el híbrido 4-4-1-1 que sigue siendo un 4-5-1 en defensa) por una grave inferioridad numérica. Si tienes dos ‘tuercebotas’ puedes intentar hacerte con el dominio del centro del campo, pero sería un dominio vacuo, sin sentido, ya que dos jugadores de corte defensivo no pueden iniciar el juego, no pueden mantener la posesión. Y el Barça sin la pelota, dejando de lado que ya no es el Barça, sufre mucho. Es un equipo, y eso hay que mejorarlo, que no sabe jugar sin pelota. Y si cuentas con dos jugadores de tallo exquisito en la salida de balón, excelsos en el toque, se hundirán en el océano de la medular rival, complicándose mucho la salida del balón y siendo incapaces de defender una contra o un ataque organizado. Con un 4-2-4 con un jugador enorme (Deco) y con Touré como guardaespaldas puede que aguantara decentemente en partidos contra equipos flojos en la creación de juego pero naufragarían inevitablemente en los partidos grandes.

Recordemos que el Barça campeón de Europa jugaba en los partidos importantes con un 4-3-3 que en realidad era un 4-2-1-3, con dos ‘leñeros’ y que con ese esquema alzamos la Champions el año pasado. No goleamos en el Bernabéu con tres pequeños en la creación. No ganamos en Stamford Bridge con Iniesta-Deco-Xavi. El Barça ganador siempre contaba con un gladiador, con alguien que rompiera el juego rival. A veces con más acierto, otras veces con menos. Pero la base estaba clara. Y ahora nos queremos olvidar de las virtudes barcelonistas para dejar los partidos en manos de 4 jugadores. Si en el fútbol ganaran jugadores no veríamos equipos. Un equipo son 11 personas, no 4. Si Rijkaard pretende ganar los partidos con la inspiración del póker de arriba allá él, obtendrá lo que siembre. Si quiere prescindir del mediocampo para que los aficionados puedan ver a sus cuatro ídolos juntos, adelante con ello. Eso sí, cuando los resultados no lleguen, porque es absurdo el 4-2-4, entonces pediremos la cabeza de Rijkaard, cuando éste ha sido orientado por los miles de entrenadores de la grada y en cambio no pedimos que rompan su abono si éstos erran.

Rijkaard, si tiene el criterio que yo creo que posee, se impondrá a todos estos sueños culés y pondrá sentido común en la alineación blaugrana. Porque, recordad, los sueños, sueños son.





Injustamente

24 06 2007

Es frecuente ver desde que el Madrid ganó la trigésima críticas al Barça. En algunas coincidimos: desidia, falta de actitud, escasez goleadora… En otras yo discrepo totalmente. Sobretodo ésa que dice que tenemos una defensa débil. Yo no lo creo así. No puede ser que el año pasado fuera una de las mejores defensas de Europa y este año un ridículo constante (ojo, que yo no creo ni una cosa ni la otra). Este año han cambiado muchas cosas, pero no la defensa, que se mantiene igual. ¿Por qué este año entonces nuestra defensa parecía tan débil?

Primeramente y antes de comenzar con mi análisis diré que esta defensa también ha cantado en algunos partidos. Recuerdo el gol de la Romareda que Milito remata con total impunidad o contra el mismo Zaragoza en Copa en la ida del Camp Nou que Sergio remata a placer un saque de esquina, absolutamente solo. Esta defensa falla como erran otras, algunas veces más y otras menos. Si nos preguntan por algún fallo de la defensa del Barça les podremos responder sin complicaciones. En cambio, si nos preguntan por un gran partido de la defensa del Barça nos costará encontrar un ejemplo demostrativo.

Ésto último podría ser un buen ejemplo para argumentar que la defensa azulgrana es floja. Sin embargo si actuáramos así estaríamos engañando a nuestro interlocutor con falacias. Igual que gustamos de decir que el mediocampo del Barça es el gran artífice del éxito ofensivo blaugrana no podemos afirmar que la delantera del Barça sea un engaño (nada más lejos de la verdad). ¿Por qué podemos decir que el mediocampo es la gran fuerza del Barça, que la delantera blaugrana es la mejor del mundo y que en cambio la defensa no está a la altura? Somos injustos en los tres casos.

A mí me enseñaron de pequeño que el fútbol se jugaba en equipo. Yo cuando cogía la pelota me iba con ella hasta la portería y chutaba, si marcaba no pasaba nada, si fallaba me llevaba una gran bronca. Así fui aprendiendo que si tenía 6 compañeros (¡bendito fútbol-7!) debía combinar con ellos para lograr mi objetivo: ganar. Y más siendo mediocentro, que es una pieza clave para el equipo: un equipo sin un mediocentro que funcione hace aguas. Así comprendí que debía triangular para llegar al ataque y correr como un loco para ser uno más en defensa. Cuando todos funcionábamos según el guión del entrenador, todo funcionaba. Pero si uno se descolgaba lo pasábamos muy mal, tanto para crear juego en ataque como para aguantar el envite en defensa. Ésa es la gracia, la salsa del fútbol. Para que un equipo gane, todos deben interpretar su rol correctamente.

Si estáis de acuerdo hasta aquí, estaréis de acuerdo en que no ataca la delantera ni defiende la defensa, ataca el equipo y defiende el equipo. También depende mucho del sistema, pero ésta es una máxima del fútbol. Si el Barça marca 100 goles en una temporada es un éxito del equipo, no de Eto’o, Ronaldinho y Messi. Si el Barça encaja 50 goles es un fracaso del conjunto, y no de Valdés y sus secuaces. Entonces podemos ya pasar a afirmar una tónica en el Barça de la 06/07: el Barça es un equipo defensivamente débil. Ojo, que he dicho defensivamente y no con una defensa débil. Y si era un equipo equilibrado el año pasado, ¿por qué este año no? Apuntemos las causas:

  • Suicidio táctico de Rijkaard. En muchos partidos Rijkaard ha apostado por la fórmula de los tres pequeños, es decir, alineando a Iniesta – Xavi – Deco. Eso significa más posesión de balón, más profundidad ofensiva y una fragilidad defensiva preocupante. Aunque no ganamos ningún partido importante con esta fórmula, Rijkaard seguía apostando por ella. Todos recordamos la exhibición de Guti en el Camp Nou, o de la Peña. No es que los dos sean excepcionales jugadores, sino que el Barça les cedió (ceder es la palabra favorita del Barça 06/07) el mediocampo y para gente que mueva la pelota con criterio esto es el mejor regalo posible. Así vimos como el Madrid pudo golear en el Camp Nou y el Espanyol nos robó la Liga.

  • La decepción del mediocentro defensivo. Igual que todos coincidimos en el error de alinear a tres jugones y ningún destructor también debemos advertir que éstos últimos no han estado para nada a la altura. Ni Edmilson, ni Márquez ni Motta han hecho dos partidos seguidos correctos y eso, unido a los consejos de Eusebio y no de Ten Cate, han hecho mella en Rijkaard que ha decidido ‘castigar’ a esos jugadores y por ende a todo el equipo.

  • Pérdida de pressing. El Barça de la quinta marcha que decían el año pasado. Ese Barça era el que no dejaba que el rival pisara el mediocampo con la pelota en los pies. Eto’o y Giuly provocaban en la defensa rival errores que se traducían en contragolpes letales del Barça. Tenemos de ejemplo el gol de Eto’o al Madrid en el Camp Nou, en la temporada 04/05 y el gol también de Eto’o contra el Betis en la Supercopa de la 05/06 en casa. Como veis y sabéis, Eto’o era el gran artífice de la presión en campo contrario (presión en la línea de arriba que se perderá por completo en una delantera Ronaldinho – Henry – Messi, cosa muy a tener en cuenta porque hace que el mediocampo sufra más). Con Eto’o lesionado y Giuly desahuciado por Rijkaard, el Barça dejaba que los rivales llegaran a la zona de creación con total impunidad y eso unido a la fórmula de los tres pequeños (o fórmula de la cesión del mediocampo al rival) provocaba que los rivales llegaran en bloque al área blaugrana y que la probabilidad de error defensivo subiera exponencialmente.

Seguro que se me escapan razones, pero estos tres puntos han causado que la defensa del Barça se viera constantemente en peligro. Y no porque los rivales llegaran mucho, que eso no es verdad ya que la posesión, que no el mediocampo, era blaugrana, sino porque cuando llegaban lo hacían con un peligro tremendo. Ahora el Barça renunciará al pressing en campo contrario con la llegada de Henry y apostará por la fuerza en el mediocentro, intentando mantener la posesión y salvaguardar a la defensa en los contragolpes con la figura de Touré. No sé si será suficiente, porque uno de los grandes valores de este Barça, sino el que más, era su capacidad de robar en el mediocampo o en campo contrario. Si no se alinea a Eto’o, o se le desplaza a la banda como ha obrado, mal, Rijkaard en algunos partidos, esa fuerza en la presión del Barça se perderá. Consecuencias: el mediocampo deberá interpretar un rol mucho más laborioso, más defensivo que ofensivo.

Sin embargo, ésto último también pertenece a la salsa del fútbol. Ésto es que, cambies a quien cambies, toques a quien toques, siempre obtendrás beneficios y nuevos defectos. La grandeza de un entrenador está en saber encontrar una fórmula que aproveche al máximo las virtudes de un equipo y oculte en la mayor medida sus errores. Rijkaard no ha sabido encontrarlo este año y así hemos acabado. De ahí la importancia de un entrenador, una persona que siempre es el primer culpable en los fracasos y el último felicitado en los éxitos. Somos tremendamente injustos.





El reality-show del Barça

22 06 2007

(Tres, dos, uno…¡Estamos en el aire!)

¡Hola! ¡Buenas noches y bienvenidos a la final del revolucionario programa que ha batido récords de audiencia, causante de grandes emociones, alegrías incontrolables, noches de agrias lágrimas! Pero, después de unos largos tres años, ha llegado el momento de decidir quién debe abandonar el programa. No sabemos cómo reaccionará la casa, así que conectemos en directo con La Masia, en Barcelona. ¡Bona nit, Barcelona!

(Silencio en la casa)

Parece que nuestros chicos no tienen ganas de hablar, hay mucha tensión. Nadie quiere dejar la casa, es duro despedirse de unos compañeros con los que has compartido todo durante este largo trienio. Pero ya saben, mis queridos espectadores, que ustedes deciden quién sale. ¿Quién será, quién será? ¡Las líneas están que arden! Unos anuncios y volvemos.

(Anuncios) Menudos muermos, a ver si echan al de los rizos, que es un soso de cuidado.

(¡En el aire!) Bienvenidos de nuevos, fiel audiencia. Llega el momento clave. Nos vamos directamente a la casa. Quedan pocos minutos para cerrar las líneas, ¡aprovechad! Ahora escucharemos a los concursantes, que nos dirán por qué no tenemos que echarlos. Escuchemos al primero. ¡Buenas noches, Paco’o! ¿Por qué la gente debe salvarte?

- Buenas noches. Pues, para ser claros, porque he sido el gran artífice del triunfo del programa. El programa no lograba arrancar hasta que llegué yo, que he aumentado el share. Sobretodo desde mis últimas nominaciones en el programa especial que grabamos en el Penedès. ¡Salvadme, hermanos!

Buenas razones las que da Paco’o. ¡Veremos que decide la audiencia! Pasemos al otro concursante. Llámale, Paco’o, para que venga.

- Yo a ése no le llamo, ya se enterará.

Eh… ¡Luego nos vemos, Paco’o! Ahí vemos como Pepinho está entrando a la sala, para dar sus razones. ¡Hola, Pepinho!

- Buenas noches, amigo. Yo creo que me tengo que quedar porque soy el mejor, ¿no? He sido elegido dos veces como mejor concursante del mundo y pienso que sin mí este programa no sería nada, en las anteriores ediciones este programa tuvo que ser cancelado porque no había éxitos, y cuando llegué yo cambió todo. Me lo merezco.

¡Qué directo, Pepinho! Ya saben, en la parte inferior de la pantalla ven el número al que han de llamar para salvar a este divertidísimo concursante.

- Por cierto, ¿cuándo me suben el sueldo?

De eso ya hablaremos otro día, Pepinho. Quizá te vas hoy, así que no es el mejor momento para subidas de sueldo. Recuerda, además, que te hemos subido el sueldo ya en muchas ocasiones. Debes esforzarte más para otra subida. Está entrando el siguiente, Queco. ¡Buenas noches!

- Buenas noches. La gente que entienda un poco de esto me salvará, ya triunfé en la edición de Portugal, no debo demostrar nada a nadie. Hasta luego.

¡Tan frío como siempre, Queco! Es todo un reto para la audiencia. ¿Le saldrá bien la jugada o se está echando un farol? En unos minutos lo vemos. Y por último, Ricardo está entrando, cansado como siempre. ¿Hola?

- Hola, buenas noches. Yo he hecho lo que he podido por el programa. Mis planes no han sido los mejores para las pruebas semanales, pero siempre me he llevado bien con todos, y eso le gusta a la gente, ¿no? Si no fuera por el incidente con el conejo ese seguro que ya estaba salvado.

Bueno, bueno. Ya hemos escuchado las razones de ellos, ahora nos falta escuchar las vuestras. ¡Después de los anuncios cerramos las líneas! (Anuncios) ¿Ya ha firmado el tal Enrique ese para entrar en el concurso? ¿A que esperáis? ¡Fue un éxito en Londres! (En el aire) Cerramos las líneas. La decisión está tomada. Ya veo a la guapísima Silvia que me trae el sobre con el nombre del expulsado. ¡Qué nervios! (Abre el sobre) ¡Quién lo iba a decir! No os voy a hacer esperar más…

El que menos votos ha obtenido y, por lo tanto, el próximo eliminado es…





Rijkaard (I)

8 01 2007

Frank Rijkaard. 44 años. Holandés. Ex-jugador de fútbol y ahora entrenador del Barça. Llegó al Barça de la mano de Laporta y pronto muchos criticaron su inexperiencia.

Lleva 3 temporadas en el Barça y ha pasado por momentos muy bajos y por momentos que todo buen aficionado culé recordará. Quienes le conocen dicen de él que es un entrenador de perfil serio, atento y que sabe llevar como ningún otro el vestuario blaugrana. Destacan su saber estar y su capacidad de autocrítica, ya sea hacia él o al equipo en general. Sus detractores, afirman que no sabe motivar al grupo y que el verdadero mérito lo tienen los jugadores.

No lo pasó demasiado bien Rijkaard en su primera temporada en Barcelona. Después de los palos que le cayeron por su inexperiencia, la directiva le colocó un regalo envenenado: Ronaldinho. Sería el jugador sobre el cual giraría el Barça y el crack del proyecto. El problema fue que Rijkaard no sabía qué hacer con él y tuvo que reinventar todo su sistema para colocar al brasileño (aunque algunos afirman que le pasaban la alineación de sectores más ‘elevados’). El joven entrenador holandés encontró a un equipo en plena reconstrucción y que no terminaba de arrancar. Y pronto se daría cuenta de lo que es ser entrenador del Barcelona.

Después de las ilusiones creadas por Ronaldinho a principio de temporada y del nuevo proyecto de Laporta y Rosell, los aficionados culés veían al Barça con grandes aspiraciones a ganar todo (Liga, Uefa y Copa del Rey). Desde el club se alentaba la ilusión y los pequeños detalles que dejaba el Gaúcho en el terreno de juego hacían levantar a un estadio demasiado acostumbrado en los últimos tiempos a sólo levantarse para silbar y enseñar pañuelos. La alegría y la samba brasileña inundaba Barcelona. Todo parecía indicar que el Barça había vuelto, y que lo haría por la puerta grande.

Todo comenzó muy bien para el equipo azulgrana y el entrenador holandés. El 30 de Agosto de 2003, el Barça de Rijkaard, el Barça de Ronaldinho debutaba en San Mamés delante de otro histórico como el Athlétic de Bilbao. El equipo salió concienciado a por el partido y ganó por 0-1 con gol de Cocu (a servicio de falta de Van Bronckhorst creo recordar que había sido cedido ese mismo año). El Barça volvía a Barcelona sin llegar a demostrar nada increíble pero ganando, que es lo que importaba en esos momentos.

El primer gol de Ronaldinho con el Barça llegó en el famoso partido de medianoche, donde el astro brasileño marcó un golazo antológico que levanto hasta a los sevillistas que habían acudido al Camp Nou. Al final 1-1, no hubo suerte. Pero el Barça comenzaba a demostrar que este año podía estar ahí, enseñando los dientes al todopoderoso Madrid de Queiroz, Beckham, Zidane y compañía.


7/12/03. Llegaba el Madrid a Barcelona. El Barça, con un paso muy irregular después del prometedor arranque de temporada, llegaba al partido más importante del año. Otros años, una victoria sobre el Madrid justificaba la triste y melancólica temporada del aficionado culé. Este año, que todo parecía diferente, el aficionado culé quería que su equipo recuperara el rumbo ganando al eterno rival, a un equipo intratable como el Madrid de Queiroz. El partido comenzó bien, con ritmo, y cuando mejor estaba el Barça, Roberto Carlos, con la ayuda de Reiziger, fusiló a Valdés. 0-1. El estadio calló de golpe. Volvieron los viejos fantasmas y la gente comenzó a pensar que este Barça no era tal como lo vendían. Sin embargo, poco a poco el estadio volvió a despertar y animó al Barça que, aunque tenía la ausencia de Ronaldinho por enfermedad (aunque lo vivió como uno más en el banquillo), parecía que podía remontar el partido. Cuando nos adentrábamos en la segunda parte, Ronaldo, en una gran contra, marcó el 0-2 que sentenció el partido y rompió una racha de 20 años sin ganar en el Camp Nou. El gol de cabeza de Kluivert y el último asedio a la portería de Casillas quedó como una mera anécdota. El proyecto de la generación punto com se vino abajo y Rijkaard creyó tocar suelo. Nada más lejos de la verdad.

Rijkaard, con la credibilidad bajo mínimos, llegó a Santander delante de uno de esos partidos trampa. Nadie seguramente pensaría que el partido acabaría de esa manera. El Barça salió vapuleado y humillado del Sardinero con una de esas palizas que hace más daño psicológico que en la tabla: 3-0 encajó el equipo azulgrana en un campo en teoría asequible. A Rijkaard se le acabó el crédito y toda la prensa catalana y española apuntaba hacia Scolari como nuevo entrenador azulgrana. Rijkaard se sabía fuera del club.

Sin embargo, en una decisión que después fue aplaudida y que se sitúa como referente a todo nuevo entrenador de club grande, en un entrenamiento, Laporta y Rosell bajaron al terreno de juego del Mini, y miraron a Rijkaard a la cara. Hablaron. Laporta decidió que Rijkaard era el entrenador del Barcelona y merecía más crédito. Nunca se imaginarían ni Laporta ni el holandés que ese crédito se alargara por más de tres años. En ese momento, nació de nuevo Rijkaard. Nació de nuevo el Barça.

Fotos: Goal.com, FCBarcelonaonline.com, Marca.com

Nota: Si os ha gustado y no os ha parecido demasiado pesado me animaré a seguir. Acepto todo tipo de sugerencias.